En el corazón de La Calatrava, un grupo de vecinos ha decidido no dejar que la historia de su barrio caiga en el olvido. Con una mezcla de emoción y nostalgia, han presentado una propuesta al Ajuntament de Palma: quieren transformar una pared gris y olvidada en un vibrante mural que cuente la historia de los curtidores de piel, un antiguo oficio que marcó la identidad del lugar.
La Comisión de Centro Histórico ha dado luz verde a esta iniciativa, un gesto que muchos consideran más que necesario. Este mural será pintado en un solar abandonado, justo en la calle Bastió den Berard, donde actualmente reina la desolación y las pintadas vandálicas. Pero eso está a punto de cambiar. “Este mural es nuestro homenaje a las raíces del barrio,” nos dice uno de los miembros más entusiastas del colectivo vecinal.
Recuperando el alma del barrio
La artista detrás del diseño es una vecina con formación en bellas artes, quien ha plasmado su visión sobre lo que este mural debe representar. Sus compañeros están listos para poner manos a la obra; solo falta definir cuándo podrán salir con pinceles y brochas. “Nos estamos recuperando tras lo ocurrido con los bellasombras,” comenta Edita Navarro, presidenta del Consistorio, refiriéndose a la reciente tala masiva que dejó huella en la plaza Llorenç Villalonga.
Aunque aún no hay fecha concreta para comenzar a pintar, el entusiasmo es palpable. El mural abarcará unos dos metros y medio de alto por cuatro y medio de ancho; ideal para embellecer una fachada desgastada por el tiempo y el abandono. Se trata no solo de embellecer, sino también de recordar lo que fue La Calatrava: un centro neurálgico durante la Edad Media donde convivían nobles y religiosos.
Esta zona costera facilitaba el trabajo artesanal gracias al acceso al mar y sus recursos hídricos; todo estaba alineado para hacerla perfecta para los curtidores. Hoy en día ese legado sigue vivo entre las piedras del barrio y pronto se verá reflejado en este mural lleno de vida y color.

