La noche del 6 de enero en Palma se convirtió en un viaje emocional que nos llevó a recordar a Aurora Picornell, una figura emblemática, y a aquellos niños palestinos que han perdido sus vidas. En el escenario del Teatre Municipal Xesc Forteza, la representación de L’Adoració dels Reis no solo fue un espectáculo, sino un grito de conciencia social donde las pullas políticas fueron el hilo conductor de una narrativa vibrante.
Un homenaje cargado de crítica y emoción
Bajo la dirección de Taula Rodona Teatre, esta 41ª edición trajo consigo actuaciones memorables. Lluís Apesteguia se destacó como el temido rey Herodes, mientras que su secretario, interpretado por Josep Lluís Pol, ofreció momentos cómicos que contrastaron con las duras realidades que se abordaban. La emotividad llegó al clímax cuando el público se unió en aplausos tras escuchar la mención a los miles de niños asesinados en Palestina; un recordatorio doloroso pero necesario.
Rosamaria Alberdi, maestra de ceremonias y defensora incansable de la memoria histórica, arrancó su intervención recordando cómo Aurora fue víctima del odio fascista. “No podemos olvidar”, dijo con firmeza. Su presencia era una clara declaración: recordar es resistir.
A lo largo de la función, también hubo espacio para comentarios sobre la actualidad política. Con guiños al racismo y las injusticias globales, cada personaje aportó su voz a esta crítica colectiva. Desde Herodes advirtiendo sobre los peligros del poder hasta María lamentando la pérdida de miles de madres sin sus hijos. Todo estaba interconectado.
Y así, entre risas y lágrimas, este evento navideño cerró con aplausos estruendosos mientras algunos miembros del público se ponían en pie para rendir homenaje a los actores que dieron vida a estas historias tan vitales para nuestra sociedad. Porque más allá del entretenimiento, L’Adoració dels Reis fue un recordatorio poderoso: nuestras raíces están en nuestra historia y nuestro futuro depende de cómo decidamos honrarla.

