En una jornada que prometía ser tranquila, Palma se vio sacudida por un suceso alarmante. La Policía Nacional tuvo que intervenir cuando un hombre, con un cuchillo en mano, comenzó a amenazar a los trabajadores y clientes de dos bares en Son Roca y La Vileta. Los hechos, ocurridos el pasado domingo al mediodía, dejaron a más de uno con el corazón en un puño.
Una persecución digna de película
La situación empezó cuando varios clientes del bar en La Vileta dieron la voz de alarma. «Había un tipo que estaba causando problemas», comentaban algunos testigos con nerviosismo. Apenas unos minutos después, una patrulla del Grupo de Atención al Ciudadano llegó al lugar. Sin embargo, el sospechoso ya había desaparecido montado en un patinete eléctrico.
A través de las descripciones aportadas por quienes estaban allí, los agentes supieron que no era cualquier persona: era alguien conocido por su comportamiento agresivo en la zona. Pero esto no terminó ahí; poco después recibieron otra llamada desde Son Roca donde se reportaba a un individuo similar amenazando nuevamente con el arma blanca.
Cuando la policía llegó al segundo bar, vieron a un hombre que encajaba perfectamente con la descripción previa. En una maniobra desesperada por escapar, el sujeto tiró el cuchillo debajo de un coche mientras intentaba huir. Pero gracias a la rápida actuación de los agentes y a las declaraciones de los testigos del primer bar, lograron interceptarlo y detenerlo.
Ahora enfrentará serias acusaciones por amenazas graves. Este tipo de incidentes nos hacen reflexionar sobre cómo nuestra comunidad puede ser alterada tan repentinamente por actos violentos. En momentos como este, es crucial permanecer alertas y unidos para garantizar nuestra seguridad.

