La Cabalgata de los Reyes Magos se apoderó de Palma una vez más, transformando la ciudad en un mar de ilusión, música y sonrisas. Miles de niños, con ojos brillantes, seguían atentos el recorrido de Sus Majestades de Oriente. Este año, además, los Reyes lograron conectar especialmente con los adultos al aparecer rostros familiares en sus carrozas.
Un rey Melchor muy especial
Entre las caras conocidas, el rey Melchor fue uno de los más aplaudidos. Carlos Moyá, el querido tenista mallorquín, dejó por unas horas las pistas para adentrarse en la mágica noche palmesana. La misma Carolina Cerezuela, esposa del deportista, compartió imágenes en redes sociales que revelaban su asombroso parecido con el Rey. “A mí el Rey Gaspar me mira así y vuelvo a creer en la magia de la Navidad”, escribía ella, reflejando lo que muchos sentían esa noche.
Junto a él estaba el rey Baltasar, interpretado por Armando Buika, hermano de la famosa cantante Concha Buika. Su carisma y cercanía llenaron la cabalgata de calor humano; saludos, sonrisas y gestos cómplices con los más pequeños hicieron que todos sintieran que los Reyes no solo venían del lejano Oriente sino que conocían bien Palma y su gente.
No es la primera vez que figuras reconocidas participan en esta mágica tradición. En 2024 ya vimos al director deportivo del Palma Futsal, José Tirado, acompañando al rey Gaspar; o al pediatra Jorge Muñoz, quien se disfrazó de Melchor. Cada edición combina tradición y cercanía con guiños a nuestra sociedad local.
A pesar del frío y la lluvia del 5 de enero, las calles palmesanas se colmaron una vez más de color e ilusión. Los Reyes Magos desembarcaron en el Moll Vell y recorrieron todo el centro histórico hasta llegar a la Plaza de Cort, cumpliendo así su misión: llenar los hogares con alegría y regalos para nuestros pequeños soñadores.

