El pasado fin de semana, la isla de Mallorca se vistió de luto al conocerse la noticia del fallecimiento de Ronald, un expatriado alemán que había estado en coma durante más de un año tras sufrir un brutal ataque. Su familia y amigos compartieron la desgarradora noticia a través de una página web destinada a recaudar fondos: «Ronald perdió la batalla hoy», anunciaron con el corazón hecho trizas.
El fatal suceso ocurrió en noviembre de 2024, cuando este hombre, que entonces tenía 58 años, regresaba a casa después de celebrar las fiestas navideñas. En una calle oscura de Palma, fue interceptado y apaleado por dos menores que buscaban impresionar a unas chicas. Lo dejaron tirado en el suelo, inconsciente y con heridas gravísimas. Fueron unos transeúntes quienes lo encontraron y dieron aviso a los servicios de emergencia; desde ese momento, su vida quedó suspendida entre la esperanza y el dolor.
Una comunidad consternada
Desde aquel día fatídico, Ronald permaneció ingresado en el Hospital Universitario Son Espases, luchando contra las secuelas del ataque. Los responsables del crimen, dos jóvenes de apenas 17 años, fueron detenidos e ingresados en centros para menores. Según la Policía Nacional, el ataque fue clasificado como un robo y ha dejado a muchos preguntándose hasta dónde puede llegar la falta de respeto hacia la vida humana.
Trabajando como gestor de proyectos en un centro de llamadas en Mallorca y originario del norte de Alemania, Ronald dejó atrás no solo su hogar sino también una comunidad que ahora llora su pérdida. Sus amigos siguen movilizándose para recaudar fondos destinados a apoyar a su familia durante este difícil proceso. El objetivo es ofrecerles estabilidad económica y emocional en esta situación tan devastadora.
La noticia ha resonado no solo en Mallorca; medios alemanes han cubierto ampliamente este trágico episodio que ha causado conmoción e indignación tanto aquí como allá. La pregunta queda flotando: ¿qué hemos hecho para permitir que esto suceda? Sin duda, Ronald será recordado no solo por su lucha sino también por lo que representa: una llamada urgente a reflexionar sobre nuestra sociedad.

