El pasado día, un grupo de alrededor de 150 personas se reunió en Palma para rendir un sentido homenaje a Aurora Picornell y las Roges del Molinar, figuras que marcaron una época. Este evento no solo fue una recordatoria de su valentía, sino también un grito de protesta que resonó en el aire: la necesidad urgente de reclamar nuestro suelo para la agricultura, algo que parece olvidado por muchos.
Una voz colectiva por el campo
Mientras tanto, el sector agrícola isleño hace sonar su alarma. La tierra no es solo un recurso; es nuestra esencia. Los agricultores están cansados de ver cómo se priorizan otros intereses en lugar de cuidar lo que realmente nos da vida. ‘No podemos seguir así’, clama uno de los presentes, mostrando el deseo colectivo de cambiar esta situación. Las palabras resuenan con fuerza: el futuro está en nuestras manos, pero necesitamos actuar ahora.
Aunque la celebración fue emotiva, también dejó claro que hay mucho por hacer. En este mar de desafíos, todos tenemos un papel crucial que desempeñar. Y es que cada vez más personas se suman a esta lucha por la tierra y sus raíces.

