En la escena del Teatre Principal de Palma, se prepara algo especial. Este fin de semana, el tenor Enrique Viana, un auténtico referente del cabaret lírico, nos sorprende con su interpretación del personaje Sul la babilónica en la famosa zarzuela La corte de Faraón. Muchos recordarán esta obra por la versión que hizo Ana Belén en los 80. Pero lo que trae Viana es mucho más que nostalgia; es una propuesta renovada donde la tradición se encuentra con la actualidad.
Una obra que invita a reflexionar
Acompañado por un equipo de lujo, este musical -que se representa desde este viernes hasta el domingo- parodia a Verdi y su Aída, pero lo hace con una chispa especial. Según cuenta Viana, el director Emilio Sagi ha sabido quitarle esos toques burdos que a veces empañan estas producciones. Ahora, lo que encontramos es elegancia, ingenio e ironía en cada acto.
No obstante, no todo queda ahí. La obra también toca temas serios como el acoso sexual. Aunque está presentada en clave cómica –con dos acosadoras persiguiendo al casto José– no podemos ignorar su relevancia en nuestra sociedad actual. “Es increíble cómo algo tan ligero puede hacernos reflexionar sobre situaciones tan graves”, comenta Enrique mientras se prepara para salir al escenario.
El vestuario diseñado por Gabriela Salaverri añade un toque espectacular a esta experiencia visual y auditiva. Para Viana, interpretar a Sul es un verdadero regalo y admite sentirse afortunado rodeado de profesionales como Manel Esteve y María Rodríguez. “Cuando estás en el escenario te sientes vulnerable”, confiesa, “pero tener a tu lado a gente maravillosa te da fuerza”.
Aunque su personaje tiene momentos complicados –como salir del sarcófago ataviado con un vestido ajustado y tacones imposibles– él encuentra consuelo hablando mentalmente con su madre fallecida. “Es un ritual”, dice entre risas y nostalgia; “a veces hay que recordar lo que realmente importa”. Con una sonrisa en sus labios, Enrique anima a todos aquellos que aún están atrapados en sus propios sarcófagos a dar ese paso hacia adelante: “La vida es demasiado corta para seguir escondido”.

