La historia comenzó el 20 de mayo, cuando un hombre de 45 años, originario de El Salvador y vestido con una chaqueta verde, se convirtió en protagonista involuntario de un suceso aterrador en el aeropuerto de Palma. En un instante que parecía cotidiano, se acercó a un desconocido y le preguntó por su móvil. Pero lo que siguió fue totalmente inesperado.
El individuo, sin previo aviso ni motivo aparente, sacó un cuchillo con hoja de sierra y le asestó una puñalada en el cuello. Un corte profundo, a solo milímetros de afectar la arteria. La víctima quedó atónita y sufrió una herida inciso contusa de 15 milímetros, mientras los sanitarios llegaban rápidamente para atenderlo y trasladarlo a un hospital.
Justicia en camino
El agresor no tardó en ser retenido por vigilantes del lugar, quienes alertaron a la Policía Nacional. Desde entonces, está tras las rejas esperando juicio. Ahora enfrenta una acusación grave: diez años de prisión por intento de asesinato.
Además del tiempo tras las rejas, la Fiscalía exige que indemnize a la víctima con más de 4.000 euros por los daños sufridos. Es difícil no pensar en cómo un momento tan banal se puede convertir en algo tan violento; todos podemos vernos involucrados sin quererlo.
A medida que se acerca el juicio en la Audiencia Provincial, muchos nos preguntamos: ¿qué nos lleva a actos así? Las respuestas son complejas y dolorosas, pero lo cierto es que esta situación ha dejado una marca profunda tanto en la víctima como en nuestra comunidad.

