El Mallorca no pudo comenzar el 2026 de manera más desalentadora. Con una actuación que dejó mucho que desear, los bermellones se enfrentaron al Girona en un partido que parecía destinado al olvido desde el pitido inicial. Dos errores fatales del portero Leo Román condenaron a su equipo, y aunque Muriqi logró anotar en el último minuto, solo sirvió para maquillar un resultado que fue un reflejo del desastre en la cancha.
La afición ya no aguanta más
Los aficionados en Son Moix, abrigados hasta las cejas por el frío gélido de la tarde, mostraron su frustración con constantes silbidos. En lugar de ver a su equipo luchando por distanciarse del descenso, lo único que presenciaron fue una exhibición de ineficacia y desidia. Los primeros 45 minutos fueron especialmente vergonzosos; sin ideas y sin ritmo, donde cada pase del Girona parecía un paseo triunfal mientras los locales apenas podían tocar el balón.
Las pocas ocasiones creadas por el Mallorca se esfumaban rápidamente ante la apatía generalizada. Una mano milagrosa del portero Gazzaniga evitó lo que podría haber sido un gol en contra temprano, pero eso fue solo un breve destello entre tanta oscuridad. La imagen de Raíllo tirando su máscara protectora al suelo tras otro error grosero es una metáfora perfecta para describir la frustración palpable en el estadio.
A medida que avanzaba el partido, las cosas no hacían más que empeorar. Un penalti absurdo cometido por Leo Román selló aún más el destino del encuentro y provocó incluso la salida prematura de algunos aficionados enfadados. Tras varios cambios tácticos fallidos del entrenador Arrasate y una segunda parte donde los jugadores parecían hacer la guerra por su cuenta, lo único positivo fue ese último penalti anotado por Muriqi.
Ahora queda claro: si esta situación continúa así, o Pablo Ortells refuerza urgentemente la plantilla o nos veremos inmersos en una lucha desesperada por mantenernos en Primera División. Este inicio de año debería ser un punto de inflexión, pero con actuaciones como esta solo podemos preguntarnos ¿hasta cuándo aguantará nuestra afición?

