Aunque a menudo pase desapercibida, la escena gótica en Mallorca sigue viva y coleando. Con su particular encanto oscuro, este estilo ha encontrado su hogar en la isla, donde sus seguidores se reúnen para celebrar lo que muchos consideran una forma de vida. La próxima cita será el 10 de enero en Es Gremi, donde la fiesta Gothic Virus Party promete ser un encuentro vibrante entre amantes de lo siniestro.
Una noche mágica en el Sunset Club
Imagina esto: los altavoces retumban con Labyrinth, de Oomph!, y una figura andrógina con corsé y botas altísimas flota sobre la pista del Sunset Club en Palma. Alrededor, una multitud vestida principalmente de negro baila al ritmo de un estilo que sorprende por su diversidad. ¿Y qué es lo que une a todos estos asistentes? Sorprendentemente, la alegría. Tras casi año y medio sin poder reunirse por el cierre del Tunnel Rock Club, esta noche marca un regreso muy esperado.
No podemos negar que Mallorca no parece el lugar ideal para criaturas nocturnas; aquí todo brilla bajo el sol y las playas son más bien un imán para turistas. Pero eso no quita que existan grupos como los nuestros desde hace mucho tiempo. Desde los años 80, cuando la música alternativa comenzó a florecer durante la Transición, hasta hoy, hemos tenido nuestra propia historia llena de matices y colores oscuros.
Fernando López, conocido como “El padrino”, coorganizador de esta fiesta y figura clave del movimiento gótico en Mallorca, recuerda esos días con nostalgia. En los años 90 era Caín Uriel, líder de Dementia 99, una banda legendaria que dejó huella en nuestra cultura local. “Teníamos nuestro propio estilo”, comparte López mientras evoca aquellos momentos gloriosos llenos de creatividad e innovación.
A pesar de las adversidades —como la trágica muerte del guitarrista Virus— Fernando siguió adelante fundando el club Gothic Virus Culture como homenaje a su amigo perdido. Aunque ese espacio ya no existe físicamente tras su cierre en 2005 por demolición del edificio, la esencia permanece viva a través de estas fiestas.
Hoy hay unas mil personas en toda la isla identificándose con esta escena diversa: desde los góticos tradicionales hasta steampunks o cybergoths. Todos son bienvenidos; no hay códigos estrictos ni barreras para disfrutar juntos.
López se esfuerza porque todos se sientan cómodos; siempre está ahí charlando y asegurándose que cada asistente se sienta parte de algo especial. Cuando Lena Langnickel llegó a su primera fiesta y le dijo ser gótica alemana, él simplemente sonrió y le dio protagonismo al dejarla elegir una canción.
Y es así como estas fiestas se convierten en auténticas joyas culturales donde uno puede escuchar buena música y reencontrarse con amigos cada pocas semanas.
La última fiesta fue particularmente emotiva: Dementia 99 regresó al escenario después de 25 años sin actuar. “Es ahora o nunca”, dice Fernando refiriéndose al espíritu que une a toda esta comunidad tan singular: esa conexión íntima con lo efímero que nos recuerda valorar cada momento.

