Las celebraciones de la Cavalcada de Reis en las Islas Baleares se vieron marcadas por un pronóstico de lluvia que no impidió que miles de personas salieran a disfrutar. En Palma, los talls de trànsit fueron una constante, pero nada detuvo a aquellos que estaban ansiosos por ver la mágica llegada de Sus Majestades. Aunque las calles estaban más mojadas de lo habitual, eso no restó ni un ápice del entusiasmo.
Adaptándose a lo inesperado
A pesar del mal tiempo, el ambiente era festivo y lleno de energía. Los organizadores tuvieron que hacer algunos ajustes para garantizar que todos pudieran disfrutar sin contratiempos. No obstante, ¿quién puede apagar la alegría en una noche como esta? La comunidad se unió, compartiendo risas y momentos entrañables bajo los paraguas y chubasqueros.
En Eivissa y Formentera también hubo cambios en las actividades programadas, pero eso solo sirvió para demostrar que la tradición se adapta y sigue viva. La Cavalcada es más que un simple desfile; es una celebración donde cada rincón palpita con ilusión. Así que aunque el clima intentó deslucir la ocasión, los verdaderos protagonistas fueron los niños con sus ojos brillantes ante cada carroza.

