La noche de fin de año, mientras todos celebrábamos con alegría y esperanza, el regidor de Capdepera, Joan Campins, se vio envuelto en una polémica que ha dado mucho que hablar. Con el bullicio de las fiestas aún resonando en el aire, él salió a desmentir las acusaciones que lo señalan como agresor de agentes de la Policía Local. «No he agredido a nadie», afirmó con firmeza, dejando claro que está dispuesto a tomar acciones legales si es necesario.
Una situación difícil para todos
En un momento donde la tensión puede escalar fácilmente, Campins nos recuerda que hay que mantener la calma y no dejarse llevar por rumores infundados. Sin embargo, esta situación pone sobre la mesa una cuestión más amplia: ¿qué está pasando realmente en nuestras calles? Los problemas no solo se limitan a un incidente aislado; estamos hablando de un contexto más amplio donde la convivencia se ve amenazada. Es crucial reflexionar sobre cómo manejamos estas situaciones y quiénes son los verdaderos afectados en medio del caos festivo.

