El 2026 ha empezado y, con él, una nueva esperanza para muchos. Pero para Álvaro Morata, el capitán de nuestra Selección, este inicio no es más que un recordatorio de un año complicado, lleno de altibajos. En su etapa en el Como, Morata sigue luchando cada balón como siempre lo ha hecho, pero algo parece haberse perdido en el camino. No hay goles que celebrar, y cada ocasión fallada pesa más que una montaña.
Reflexiones de un guerrero
En sus redes sociales, Morata compartió un mensaje sincero sobre lo vivido: “Gracias por la salud y por la felicidad”. A pesar de las dificultades tanto dentro como fuera del campo, ha aprendido lecciones valiosas. Reconoce que hay que dejar atrás los juicios ajenos y entender que su verdadero valor radica en quienes realmente lo conocen. “No necesito demostrarle nada a nadie”, afirma con determinación.
A pesar de haber tenido oportunidades en la Superliga turca y conseguir cifras respetables durante su cesión al Galatasaray, su regreso a casa no ha sido el renacer esperado. Ahora en Como, sus estadísticas son preocupantes: apenas una asistencia y cero goles en 15 partidos disputados. Una situación nada comparable con los tiempos dorados que vivió en LaLiga o con Juventus.
Mientras se acerca el Mundial 2026 en EE.UU., Canadá y México, para muchos jugadores españoles ese sueño parece cada vez más cercano; sin embargo, para Morata se aleja cada vez más tras varias convocatorias sin ser llamado por Luis de la Fuente. ¿Qué futuro le espera al delantero? Solo el tiempo dirá si logra revertir esta racha negativa y volver a brillar como antes.

