El Real Mallorca se enfrenta a un enero lleno de retos que pondrán a prueba su valentía y determinación. Este domingo, el equipo dirigido por Jagoba Arrasate se verá las caras con el Girona, un choque crucial no solo para sumar puntos, sino también para marcar el rumbo en esta intensa temporada. Tras una primera parte del año complicada, donde han tenido que lidiar contra casi todos los grandes de la Liga, ahora les espera una serie de encuentros que promete ser igual de exigente.
Un calendario implacable
Con solo tres puntos de ventaja sobre la zona roja del descenso, cada partido cuenta y el encuentro ante los catalanes podría ser un punto de inflexión. Una victoria no solo significaría confirmar la buena racha del equipo en diciembre, sino que permitiría respirar con más tranquilidad al distanciarse seis puntos del descenso. En este contexto tan ajustado, mantener una distancia cómoda es fundamental.
Pero la cosa no acaba aquí. Después del Girona, les espera el Rayo Vallecano, también en la lucha por escapar del abismo. Este partido está programado para el 11 de enero y podría cambiar su horario si se presentan complicaciones debido a la Copa del Rey. El Rayo llega también con 18 puntos y será otro test crucial para medir las fuerzas mallorquinistas.
A medida que avanza el mes, las cosas se ponen aún más complicadas: recibirán al Athletic Club en casa y visitarán al Atlético de Madrid. Además, cerrarán enero enfrentándose al Sevilla en Son Moix. Cada uno de estos encuentros será una batalla más en su búsqueda por consolidarse en Primera División.
No cabe duda de que este inicio del año será una montaña rusa emocional para los aficionados y jugadores por igual. Todos estamos pendientes de cómo saldrán a flote ante estas pruebas; cada pase, cada gol y cada defensa puede significar la diferencia entre seguir soñando o caer en la pesadilla del descenso.

