La historia que les traemos hoy es de esas que nos dejan sin palabras. El pasado 30 de diciembre, la Policía Nacional detuvo en Palma a un joven español de 29 años, acusado de agredir y violar a una chica a la que había conocido solo unas horas antes. Este individuo, que ya se encontraba en el punto de mira desde hacía dos semanas, finalmente no pudo escapar más.
Todo ocurrió el 15 de diciembre en el barrio de El Vivero. La víctima, al pasear por la calle, se encontró con este hombre. Tras intercambiar unas palabras, decidió entrar en su casa, sin imaginarse lo que le esperaba dentro. Allí sufrió una brutal agresión, siendo forzada a mantener relaciones sexuales y retenida hasta que pudo escapar al día siguiente.
Un encuentro aterrador
A las 8:30 del día 16, llegó a un bar cercano con visibles marcas en su rostro; el labio roto era solo una muestra del horror vivido. Cuando logró pedir ayuda, contó su desgarradora experiencia: «Me ha pegado y amenazado de muerte». Aquellos que estaban allí no dudaron ni un segundo y llamaron a la policía.
Poco después llegaron los agentes locales y también una ambulancia para atenderla. La joven proporcionó detalles sobre su agresor y describió su vivienda. Aunque dio un nombre incorrecto, los residentes del área ayudaron a identificar la casa correcta donde vivía este hombre problemático.
Después de varios intentos fallidos por localizarlo tras el incidente, finalmente fue avistado por una patrulla el 30 de diciembre en Son Gotleu. Al intentar identificarse mostró un DNI falso y cuando las cosas se pusieron tensas sacó un arma blanca, aunque terminó cayendo al suelo durante la confusión.
Al día siguiente ya estaba ante la juez enfrentándose a serios cargos: agresión sexual con penetración, detención ilegal, lesiones y usurpación del estado civil. Es lamentable pensar cómo puede darse una situación así entre personas que apenas se conocen. Una vez más nos enfrentamos al lado oscuro del ser humano.

