La historia del nuevo puerto de Palma no es solo una cuestión de ladrillos y cemento; es un tema que toca fibras muy sensibles en nuestra sociedad. Con un coste estimado de 2,1 millones de euros, muchos se preguntan si este proyecto realmente responde a las necesidades del pueblo o si, por el contrario, es otro capítulo más en la saga del monocultivo turístico.
Un grito por la cultura y la identidad
Pep Llambías, en su emotivo pregón durante la Festa de l’Estendard 2025, dejó claro que la cultura debe ser el pilar sobre el que construimos nuestra sociedad. En un momento donde los recursos son limitados y las prioridades deberían ser diferentes, su mensaje resonó con fuerza entre los presentes.
Aunque algunos pueden pensar que invertir en infraestructuras es esencial para el desarrollo económico, hay voces críticas que advierten sobre el riesgo de incumplimiento del presupuesto presentado por el Consell de Mallorca. Laura López Rigo ha sido clara al señalar las posibles complicaciones financieras que podrían surgir.
No podemos olvidar cómo nuestros jóvenes están lidiando con presiones sociales. El diputado de Vox, Jorge Campos, ha hecho declaraciones preocupantes al amenazar a entidades y fuerzas sobiranistas con un mensaje contundente: «Serán todos al mismo lugar, tenemos que aprovechar esta ocasión». ¿Realmente necesitamos más divisiones?
Mientras tanto, Calvià está planteando organizar unos Sanfermines locales con un ‘encierro’ de vaques en la finca pública de Galatzó. Entre bromas e inocentadas como las protagonizadas por los quintos de Sineu y Lloret, nos encontramos frente a un dilema real: ¿cómo equilibrar nuestra identidad cultural sin caer en el exceso?
Ramon Llull decía: «Los mallorquines deben recordar quiénes son». En este contexto tan complicado, debemos tener presente nuestras raíces y lo que realmente valoramos como comunidad.

