En un emotivo pregón que resonó en cada rincón, Pep Llambías se alzó como voz de la cultura y reivindicó su papel esencial en nuestra sociedad. En medio de un escenario vibrante, el artista recordó a todos los presentes que, en estos tiempos convulsos, es más necesario que nunca aferrarnos a nuestras raíces y tradiciones. «Los mallorquines debemos recordar quiénes somos y valorar la lengua con la que amamos nuestra tierra», exclamó, generando un aplauso cálido entre los asistentes.
Un Llamado a la Reflexión
Llambías nos invitó a reflexionar sobre el riesgo de convertir nuestro entorno en un monocultivo turístico, donde lo auténtico se diluye entre las masas. Con pasión y determinación, lanzó una crítica directa a quienes tiran a la basura nuestra herencia cultural por beneficios inmediatos. «No podemos permitir que nuestros hijos crezcan sin conocer sus raíces», añadió con firmeza.
A medida que sus palabras resonaban, muchos sentimos ese llamado íntimo a proteger lo nuestro. Hay una necesidad urgente de cuestionar el exceso y buscar un equilibrio entre turismo y autenticidad. Así fue como el pregón no solo se convirtió en una celebración, sino también en un recordatorio poderoso de lo que realmente importa para nosotros como comunidad.

