Diez años han pasado desde que la emblemática Casa Roca cerrara sus puertas, y ahora, por fin, vuelve a la vida. Este histórico edificio, ubicado junto a la calle Sindicat, está en manos de una empresa británica que sueña con reabrir sus puertas en febrero o marzo del próximo año. La compañía Espai Roca ha estado inmersa en reformas durante más de dos años, y su entusiasmo es palpable.
Recuperando el legado familiar
A partir del año que viene, las habitaciones de Casa Roca estarán disponibles como alojamiento turístico. Y no solo eso: el equipo de Espai Roca está comprometido con mantener vivo el espíritu de la antigua papelería que allí existió durante 166 años hasta su cierre en 2016. “Queremos preservar la historia de la familia Torrents”, nos cuentan emocionados. Para ello, planean nombrar las suites y apartamentos en honor a esta sexta generación.
Pero no todo es nostalgia; los nuevos propietarios también están revitalizando el espacio comercial del edificio. En él se ofrecerán vinos de Mallorca y otros productos locales, colaborando tanto con viñedos tradicionales como con jóvenes emprendedores. Esto no solo devolverá a Casa Roca parte de su esencia comercial, sino que también permitirá al público disfrutar de lo mejor de nuestra tierra.
Espai Roca ha encontrado un tesoro entre los archivos fotográficos de la familia Torrents, remontándose a los años 1880. “Todo comenzó vendiendo papel de fumar y cerillas”, recuerdan con cariño desde la empresa. Es un viaje al pasado que se siente en cada rincón del edificio mientras trabajan arduamente para rehabilitarlo sin perder su magia original.
En palabras de Susan Butler, diseñadora y propietaria de Espai Roca: “Nos dedicamos a recuperar edificios emblemáticos un poco olvidados para darles nueva vida”. Cada proyecto tiene una historia propia y un carácter único que merece ser contado y vivido por todos nosotros.

