En Palma, una historia desgarradora ha llegado a un desenlace inquietante. Un hombre ha sido condenado a prisión tras incumplir casi a diario la orden de alejamiento impuesta por el juzgado hacia su expareja. La situación se tornó insostenible cuando, el pasado viernes, la Policía Nacional lo detuvo en un domicilio de la ciudad.
Una lucha constante contra la violencia
Todo comenzó el octubre anterior, cuando la víctima decidió dar un paso al frente y denunciar los abusos sufridos durante su relación. Los agentes de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) se hicieron eco de sus palabras y tomaron medidas: se le prohibió al hombre acercarse o comunicarse con ella.
Pese a estas restricciones, él no tomó en serio las advertencias. Las cifras son alarmantes; los investigadores detectaron que desobedecía sistemáticamente las órdenes del juez, accediendo casi a diario a zonas prohibidas y enviando innumerables mensajes. Se convirtió en una pesadilla cotidiana para ella.
El sistema Viogen, que evalúa el riesgo en casos de violencia de género, marcó un nivel extremo debido a la gravedad del asunto. Ante esta situación crítica, los agentes no podían quedarse cruzados de brazos; activaron un protocolo integral para proteger a la víctima.
Finalmente, tras recibir autorización judicial para actuar, lograron localizar al sospechoso y arrestarlo como presunto autor del delito de quebrantamiento. Así es como una historia que empezó con promesas rotas termina con justicia parcial; es solo el comienzo para que ella recupere su vida.

