En Palma, una historia que parece sacada de una película ha acabado en los titulares. Una mujer, haciéndose pasar por asesora de una gestoría, decidió aprovecharse de la confianza de la pareja de su compañera de piso para robarle nada menos que 10.200 euros. Todo comenzó cuando el perjudicado necesitaba ayuda para rescatar un fondo de inversión que había quedado atrapado en un concurso de acreedores. La estafadora vio su oportunidad y se ofreció a ayudarle.
Un juego peligroso
La víctima, ilusionada con la idea de recuperar su dinero, le entregó toda la documentación necesaria para iniciar el proceso. La mujer, astuta como ella sola, hizo creer al hombre que ya había comenzado los trámites. Pero todo era un cuento; a los pocos días le pidió 850 euros, alegando que eran necesarios para cubrir impuestos exigidos por Hacienda por las ganancias del fondo. Y así fue como empezó el juego.
No contenta con eso, volvió a solicitarle otros 1.600 euros, esta vez asegurando que eran parte del total requerido por el fisco. Pero aquí no acabó todo; llegó un momento en que le exigió hasta 6.520 euros más, alegando gastos relacionados con honorarios e incluso pagos realizados por su jefe.
A medida que pasaban los días y tras pedirle continuamente más dinero bajo diversas excusas, la víctima comenzó a sospechar. ¿Dónde estaba su dinero? Al revisar sus cuentas bancarias se llevó una gran sorpresa: habían aparecido hasta once operaciones realizadas sin su consentimiento, donde esta mujer había transferido cantidades a su propia cuenta.
No le quedó otra opción que acudir a la Policía Nacional y denunciar lo ocurrido. Fue así como el Grupo de Delincuencia Económica inició una investigación sobre esta mujer, descubriendo rápidamente que no era la primera vez que usaba este modus operandi para timar a alguien. Finalmente, las autoridades lograron localizarla y detenerla.

