El Real Oviedo da la bienvenida a Nicolás Fonseca, un talentoso centrocampista uruguayo que llega en calidad de cedido del Club León, con la misión clara de fortalecer el centro del campo del equipo. Esta llegada no es solo una transacción más; representa una apuesta por un jugador que tiene mucho que ofrecer y que viene con la ambición de dejar huella en el Carlos Tartiere.
Con 28 años y un recorrido interesante, Fonseca se presenta como un refuerzo necesario para un equipo que ha mostrado ciertas fisuras en su juego. Aunque todavía debe esperar para ser inscrito debido a las 25 fichas ocupadas, su llegada genera ilusión entre los aficionados, quienes esperan verlo pronto entrenar en El Requexón bajo las órdenes de Guillermo Almada. Es cierto, el club necesita cerrar alguna salida antes de activar su inscripción, pero todos confían en que eso suceda pronto.
Un legado familiar y sueños por cumplir
Nacido en Italia, Nicolás es hijo del legendario Daniel Fonseca y esa conexión le permite ocupar plaza como comunitario. Con una formación robusta que incluye pasos por clubes importantes como Novara y River Plate, ha demostrado ser pieza clave en su anterior equipo mexicano: 15 partidos jugados y una notable participación durante el último torneo Apertura.
Su sueño no termina aquí; además de ayudar al Oviedo a asegurar su permanencia, anhela conseguir la atención de Marcelo Bielsa para poder representar a Uruguay en el Mundial de 2026. Es un objetivo ambicioso, pero quien lleva la sangre futbolera sabe que cada paso cuenta.
Aprovechando esta nueva etapa, el club no se detiene ahí; también mantiene conversaciones sobre otros posibles refuerzos como el delantero griego Giorgios Giakoumakis. En resumen, la temporada promete ser intensa y emocionante para los oviedistas.

