Bianca Kovaks, una actriz y humorista que llegó a España desde Transilvania con apenas 18 años, se ha convertido en un referente de la comedia en nuestro país. Recientemente, fue galardonada como ‘Rumana del Año’ en Coslada por la asociación Obatalá, que trabaja por la convivencia y la integración de diferentes culturas. Este reconocimiento no es un hecho aislado; ya había sido premiada anteriormente con un Oscar del Humor y otros galardones por su labor en el mundo del espectáculo.
Una voz que une culturas
En sus palabras resuena un claro mensaje: «Este no es un país racista, aunque siempre hay ignorantes como en todas partes». Bianca se siente profundamente conectada tanto con Rumanía como con España. Su humor se convierte en puente para acercar ambas culturas, desafiando estereotipos y prejuicios sobre su país natal a través de su arte.
A pesar de las dificultades iniciales al llegar a Madrid, donde incluso pasó semanas durmiendo en la calle tras dejar todo atrás, Bianca nunca perdió de vista su pasión por actuar. Desde sus inicios humildes hasta presentarse ante grandes audiencias hoy en día, su historia es una mezcla de lucha y determinación. «Me siento más española que nunca», asegura mientras recuerda con cariño cómo ha adoptado tradiciones locales.
Bianca sabe que ser migrante puede presentar desafíos únicos, pero también le otorga una perspectiva diferente. A través de su pódcast ‘Odio a la gente’, ella comparte anécdotas sobre los comportamientos humanos que le llaman la atención, desde lo cotidiano hasta lo absurdo. Su enfoque desenfadado invita al público a reflexionar sobre sus propias experiencias.
Con cada actuación y cada chiste, Bianca no solo busca hacer reír; quiere educar y derribar barreras culturales. Así que cuando sube al escenario o graba un nuevo episodio de su pódcast, lo hace con el objetivo claro: dar voz a todos aquellos que tienen historias similares a las suyas.

