En el tranquilo barrio de Pere Garau, la convivencia se tornó en un verdadero campo de batalla. Lo que comenzó como una discusión trivial por el uso de una habitación, terminó con tres personas detenidas tras una pelea que dejó a todos bastante tocados. La escena, digna de una película de acción, se vivió el pasado lunes cuando varias patrullas de la Policía Nacional acudieron al lugar tras recibir avisos sobre la riña.
Una disputa que escaló rápidamente
Al llegar, los agentes encontraron a dos parejas en medio del caos. Dos hombres heridos y una mujer en estado alarmante tras haber recibido amenazas con un cuchillo. Sí, has leído bien: ¡un cuchillo! Todo comenzó por el simple hecho de decidir quién podía usar qué espacio en su hogar compartido. Según los testimonios recogidos, llevaban viviendo juntos más de un año y, claro, las tensiones no tardaron en surgir.
Las palabras se convirtieron pronto en empujones y después… ¡en puñetazos! Cada uno se defendía como podía utilizando lo que tenía a mano: barras metálicas y palos de sombrilla volaron por los aires mientras las voces se elevaban hasta límites insostenibles. En medio del jaleo, la mujer afectada terminó cortándose el dedo al intentar desviar el cuchillo que su compañera le lanzaba con intenciones nada amigables.
Finalmente, no hubo más remedio que llevar a cabo las detenciones pertinentes. Todos fueron trasladados a dependencias policiales acusados tanto de lesiones como de amenazas. Un claro recordatorio de cómo la falta de diálogo puede convertir un hogar compartido en un ring. A veces, parece que lo fácil es dejarse llevar por las emociones; ¿pero hasta dónde llegamos para defender nuestro espacio?

