Pellegrino Matarazzo, el nuevo timonel de la Real Sociedad, ha llegado con una idea clara: la ambición es clave. En su primera rueda de prensa, este apasionado entrenador no ha dudado en afirmar que «las personas que se ponen límites no creen en ellas mismas». Y así, con esa energía contagiosa, busca inspirar a sus jugadores para dejar atrás la zona baja de la clasificación y alcanzar grandes logros.
Un camino lleno de retos y aprendizajes
Matarazzo compartió su historia y cómo su amor por el fútbol le llevó hasta aquí. Nacido en Estados Unidos de padres italianos, su infancia estuvo marcada por un profundo sentido familiar. “Mi nombre refleja mis raíces”, dice con una sonrisa. Aprendió italiano antes que inglés y reconoce que esto ha influido en su forma de ver el mundo.
A pesar de ser Licenciado en Matemáticas, no se deja llevar solo por los números. “Sé tratar con datos, pero también entiendo que el espíritu humano va más allá de ellos”, aclara. Para él, el fútbol es un arte donde las emociones cuentan tanto como cualquier estadística.
Cuando no está pensando en tácticas o estrategias, Matarazzo disfruta de momentos simples pero significativos: tomar café con su mujer, jugar al Zelda con su hijo o salir a pasear con su perro. “El deporte es crucial para mi salud”, confiesa mientras menciona sus sesiones corriendo o pedaleando.
Sus padres le enseñaron lo que significa trabajar duro; provenían de una familia agricultora donde la pereza no tenía cabida. “Mi padre fue mecánico y mi madre cuidó de nosotros cuatro con amor y dedicación”, recuerda nostálgico.
Matarazzo destaca su propia historia como un ejemplo: llegó a Alemania sin saber alemán y sin experiencia profesional previa en el fútbol, pero eso nunca le detuvo. “Soy muy ambicioso y estoy aquí porque creo firmemente que si te esfuerzas al máximo por lo que quieres, puedes lograrlo”. Con estas palabras concluye su presentación dejando claro que está listo para enfrentar el desafío en San Sebastián.

