Imagina entrar a una habitación y encontrarla en un estado que te deja sin palabras. Eso es exactamente lo que les ocurrió a los empleados de un hotel en Changchun, China, cuando uno de sus huéspedes, un jugador profesional de eSports, finalmente dejó el lugar tras dos años. Durante todo ese tiempo, este hombre decidió que la limpieza no era su prioridad y lo demostró con creces.
Los trabajadores se llevaron una sorpresa monumental al abrir la puerta. La habitación estaba repleta de basura; había montañas por todas partes, desde envoltorios hasta trozos de comida. En el baño, la situación era aún más alarmante: papel higiénico usado por doquier alrededor del inodoro. Tal era el caos que decidieron grabar todo para tener pruebas y apodar al inquilino como «el huésped del infierno».
Una limpieza titánica
Con el suelo cubierto por una capa marrón y muebles completamente ocultos bajo una montaña de desechos que alcanzaban casi un metro, la tarea fue titánica. Los empleados comentaron que rara vez veían al hombre salir; parecía vivir en medio de su propio desastre personal. Y después de tres días intensos de limpieza, se dieron cuenta que no solo había que limpiar: ¡había reformas por hacer!
A pesar del desaguisado y del tiempo perdido en recuperar la habitación, todavía quedaba un detalle más sorprendente: el hombre debía pagar diez días adicionales de alojamiento, lo que sumaba más de 341 euros. Definitivamente, esta historia nos recuerda cómo algunos pueden tirar a la basura no solo objetos físicos, sino también las normas básicas del sentido común.

