En los últimos seis meses, la vida de los civiles en Ucrania se ha vuelto aún más trágica. Según las Naciones Unidas, las bajas han aumentado un 24% respecto al mismo periodo del año anterior, lo que nos habla de una crisis que no solo persiste, sino que se agudiza día a día.
A pesar de que hay conversaciones sobre la paz en marcha, el sufrimiento cotidiano de la población se pierde entre titulares sensacionalistas. Volker Turk, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, no ha dudado en calificar esta situación como «cada vez más insoportable». En sus palabras: «Mientras el mundo mira hacia los esfuerzos diplomáticos, el dolor y la desesperación siguen creciendo en todo el país».
Una pesadilla sin fin
Las estadísticas son devastadoras: la mayoría de las víctimas mortales y heridos están en territorios controlados por Ucrania y más del 60% cerca del frente. Y lo que es aún más desgarrador es que casi la mitad son personas mayores. Por si fuera poco, las Fuerzas Armadas rusas han intensificado sus ataques con misiles y drones en áreas urbanas donde antes reinaba una aparente tranquilidad.
No hay rincón seguro; hasta zonas alejadas del conflicto han sentido su impacto. El ataque reciente a edificios residenciales en Ternópil dejó cerca de 40 muertos, un recordatorio brutal de que la guerra no entiende de fronteras. La infraestructura energética también está bajo asedio: cortes de electricidad y agua afectan a familias enteras justo cuando más lo necesitan durante el invierno.
Los trabajadores humanitarios están arriesgando sus vidas para ayudar a quienes lo necesitan, pero incluso ellos enfrentan obstáculos enormes debido al conflicto constante. Las ambulancias apenas pueden llegar a quienes requieren atención urgente; esto es algo que no podemos permitirnos ignorar.
Turk ha denunciado además ejecuciones extrajudiciales y torturas sistemáticas a prisioneros ucranianos, haciendo eco del sufrimiento generalizado que enfrenta una población ya vulnerable. Sin duda alguna, “los vulnerables son quienes llevan el peso más pesado” de esta guerra interminable.
Es imperativo recordar: todos debemos alzar nuestras voces contra estas violaciones flagrantes de derechos humanos y exigir cuentas tanto a Moscú como a Kiev. La paz debería ser nuestro único objetivo; solo así podremos empezar a reconstruir un futuro mejor para todos.

