La UD Almería se enfrenta a un reto que parece un mal sueño del que no puede despertar. Cada diciembre, cuando llega el momento de la pausa navideña, los aficionados se llenan de esperanza, pero tras once años consecutivos, esa esperanza se convierte en tristeza. Desde aquel lejano 19 de diciembre de 2014, cuando vencieron al Celta con un gol de Tomer Hemed, el equipo rojiblanco no ha sido capaz de conseguir una victoria en su último encuentro del año.
Una racha que pesa
¿Puede ser posible que un club con tanto talento haya caído en esta mala racha? La realidad es que cada diciembre es lo mismo: derrotas y más derrotas. La última oportunidad para romper esta cadena llega este domingo en Málaga. Sin embargo, ¿quién puede sentirse optimista después de ver cómo han jugado últimamente? El Almería solo ha ganado uno de sus últimos cuatro partidos y, por si fuera poco, sufrió una dura eliminación copera ante el Eldense. Por otro lado, el Málaga llega con viento a favor; llevan cuatro partidos sin conocer la derrota en liga.
A medida que nos acercamos a la fecha clave, los recuerdos de aquellos fracasos pasados asoman como fantasmas en la mente del aficionado. Cada año escuchamos las mismas promesas y esperanzas renovadas que acaban tirándose a la basura junto con las ilusiones navideñas. Este próximo partido será crucial no solo para sumar puntos, sino también para recuperar algo más valioso: la confianza y la fe en un futuro mejor.

