En un rincón de nuestras islas, se erige Terranostra, un supermercado que no solo vende productos, sino que se enfrenta a un sistema que parece haber olvidado lo que significa cuidar a la comunidad. Este espacio, más que un simple comercio, es una respuesta palpable a las carencias y desigualdades que nos rodean.
Los tiempos no son fáciles. En Son Tous, los migrantes enfrentan realidades crudas en el CATE, donde la falta de derechos básicos se ha vuelto una constante desgarradora. Y mientras tanto, el eco de las palabras de Clara Ingold resuena: “La distancia duele”, como dice su hermano. ¿Cuántos de nosotros hemos sentido esa añoranza por lo perdido?
Una voz para los olvidados
En medio de este panorama sombrío, es vital alzar la voz y hacer visible lo invisible. La manifestación convocada por la Esquerra Independentista para la Diada de Mallorca es un grito colectivo, una llamada a recordar que somos más fuertes juntos y que no podemos permitirnos ser meros espectadores.
A medida que recorremos las calles y escuchamos historias, nos encontramos con una realidad desgarradora: pocos avances legislativos y muchos decretos vacíos han marcado el rumbo del Parlament. ¿Dónde está el compromiso con nuestra gente? Las Balears presentan cifras preocupantes en salud pública, pero también momentos de esperanza como el descenso en los casos de sida.
En este contexto complejo, figuras como Paula Maria Amengual nos recuerdan que cada decisión tiene su peso; “Como batlessa has d’entendre que res no és personal”, afirma ella con determinación. Sin duda, su marcha deja huella.
Territorios como Amazònia también sufren las consecuencias del desarrollo desmedido mientras miramos hacia otro lado. La gran autopista planeada para conectar ciudades nos muestra cómo los intereses económicos pueden atropellar nuestro futuro común.
No olvidemos nunca el poder de la comunidad; solo juntos podremos hacer frente a esta tormenta. Terranostra es solo un ejemplo brillante entre muchas otras iniciativas dignas de mención.

