Estamos cansadas, sí, cansadas de un mundo que parece girar sin rumbo. En este momento, muchas de nosotras anhelamos ser ‘tradwives’, aunque solo sea por un instante. Queremos escapar del ruido y encontrar una forma sencilla de vivir, lejos de las exigencias del día a día.
Las realidades que enfrentamos
A veces me pregunto: ¿qué pasaría si pudiéramos cambiar algo? La vida es un ciclo constante entre el doler y el crecer. Hablando con amigas, todas coincidimos en lo difícil que es hacerse cargo de nuestras vidas y también de nuestra mortalidad. Es en estos momentos cuando uno se siente más vulnerable.
Ayer, mientras conversaba con mi planta (sí, esa en forma de lechuga), me di cuenta de que ella conoce mis secretos mejor que nadie. Entre risas y lágrimas, entendí que hay cosas que necesitan ser expresadas y no guardadas. Y a medida que avanzamos hacia el futuro, observamos cómo la sociedad cambia.
Por otro lado, los titulares nos golpean como puñetazos: un ciclista pierde la vida en Biniamar; una menor es atropellada cerca de su escuela en Palma… son recordatorios dolorosos de una realidad demasiado dura. Y mientras tanto, la lucha por nuestros derechos sigue siendo relevante; manifestaciones como la Diada nos recuerdan lo importante que es alzar la voz ante un Parlamento fragmentado.
No podemos olvidar los logros también: las Balears han registrado cifras históricas en salud pública. Sin embargo, todo esto se mezcla con noticias inquietantes sobre violencia y tragedias cotidianas. Paula Maria Amengual deja Montuïri con unas palabras reflexivas: “Como alcaldesa debes entender que nada es personal”. A veces parece que estamos atrapados entre tantas responsabilidades y expectativas.
Así seguimos adelante, buscando respuestas y tratando de hacer frente a esta montaña rusa emocional llamada vida.

