El ambiente se siente electrizante en Honduras. Este domingo, los ciudadanos han salido a las calles para ejercer su derecho al voto en unas elecciones generales que prometen ser decisivas. A las 7:00 horas comenzó la jornada, y la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Ana Paola Hall, junto a Marlon Ochoa, inauguraron el acto. Sin embargo, no todo es paz y armonía; la ausencia de Cossette López-Osorio, una consejera del CNE que ha denunciado amenazas y la presencia de seguidores del oficialista Partido Libre Refundación (PLR) en el lugar, ha dejado un sabor amargo.
Una jornada marcada por tensiones
“Por razones de seguridad y para proteger mi integridad, no asistiré”, afirmó López-Osorio en su cuenta de X, reflejando un clima tenso que acompaña estas elecciones. Más de seis millones de hondureños están llamados a decidir quién será su próximo presidente y también a elegir diputados y alcaldes. Entre los principales candidatos destacan Rixi Moncada del Partido Libre (PL), Nasry Asfura del Partido Nacional (PN) y Salvador Nasralla del Partido Liberal (PL).
Moncada ya ha hecho su parte al votar y no ha dudado en declarar: “Yo ya soy ganadora”. Con un optimismo contagioso, añadió que este pueblo ha sobrevivido mucho: “Hemos superado las armas de 2009 y el fraude de 2013 y 2017; hoy seguimos marcando la ruta”, comentó desde un centro de votación en Tegucigalpa.
A pesar del ambiente festivo que debería caracterizar esta cita democrática, las sombras de la corrupción y el narcotráfico planean sobre el proceso electoral. La legislación hondureña no prevé segunda vuelta; así que quien obtenga más votos será quien se instale en el Palacio José Cecilio del Valle.

