En medio de un desierto árido y ajeno al glamour del pasado, Sébastien Ogier se ha coronado nuevamente como campeón mundial de rallyes. Con su novena corona en mano, este piloto francés no solo celebra una victoria personal, sino que también se convierte en el salvador de una disciplina que parece tambalearse. En tiempos donde las leyendas se desvanecen y los referentes escasean, Ogier emerge como la última esperanza de un deporte que necesita revivir.
La historia detrás del campeón
Recordemos cómo empezó todo. Desde su llegada al Mundial en 2009, Ogier fue visto como una bocanada de aire fresco. No era fácil lidiar con la sombra del gran Loeb, pero él no se amilanó; más bien, decidió hacerse notar a base de talento y trabajo duro. Su primer scratch fue solo el comienzo; poco a poco se fue ganando el cariño del público gracias a su forma apasionada de entender los rallyes.
Cambiando de equipo como quien cambia de chaqueta, comenzó su andadura en Citroën antes de dar el salto a Volkswagen con la que dominaría con puño firme. La competencia fue feroz; incluso cuando otros grandes nombres decidieron buscar nuevos horizontes, él permaneció en la lucha por mantener viva la llama del rally. Al sumarse al equipo oficial Ford, sus éxitos siguieron creciendo hasta llegar a Toyota donde conquistó su octavo título en 2022.
Aunque este año comenzó bajo un manto de tristeza tras perder a un ser querido crucial en su vida deportiva, Ogier no dejó que eso le detuviera. Ganó en Montecarlo y mantuvo un nivel impresionante durante toda la temporada. Mientras otros pilotos brillaban fugazmente como Rovanpera o Solberg, él continuó demostrando que es capaz de mantenerse siempre entre los primeros.
Y aquí estamos: celebrando otra victoria más en Arabia Saudí mientras pensamos en lo que vendrá. Con Tanak y Rovanpera saliendo del escenario, muchos nos preguntamos: ¿qué pasará con el futuro del Mundial? El propio Ogier ha dejado claro que quiere disfrutar más tiempo con su familia pero también ha insinuado posibles planes para 2026.
«Quiero parar la especulación», dice entre risas; es evidente que tiene muchas cartas aún por jugar.
El décimo título mundial podría estar más cerca de lo que imaginamos. Y aunque no quiera centrarse completamente en ello ahora mismo, está claro: si sigue compitiendo y ganando… ¡quién sabe!

