La noticia nos llega con el peso de una tragedia que nos deja sin palabras. En un día cualquiera, un ciclista ha perdido la vida tras ser atropellado en un cruce de Biniamar. La tristeza y la indignación se sienten entre los vecinos, quienes no pueden evitar preguntarse cómo hemos llegado a este punto. Cada vez más, nuestras calles se convierten en escenarios de accidentes que podrían haberse evitado.
Un clamor por el cambio
No es solo una cifra más; es una vida truncada y un recordatorio de que algo falla en nuestra sociedad. Los expertos también están alzando la voz, advirtiendo sobre el estado crítico de nuestras aguas subterráneas, donde más de la mitad está contaminada. Mientras tanto, otros incidentes inquietantes han tenido lugar: una menor fue atropellada cuando se dirigía a su escuela en Palma. ¿Hasta cuándo seguiremos ignorando lo evidente?
El pasado fin de semana se cerró también el Mobofest, dejando un vacío en la cultura local que necesitamos llenar urgentemente. Y como si esto fuera poco, 34 instalaciones para baterías de litio amenazan con devastar nuestro territorio. Es hora de reaccionar y proteger lo que amamos antes de que sea demasiado tarde.

