Cultura

Anne Bogart: El teatro como resistencia en tiempos difíciles

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En un rincón de Madrid, Anne Bogart, una de las voces más influyentes del teatro americano, se sentó a compartir su pasión y su visión sobre el arte escénico. En la presentación de su nuevo libro, ‘El arte de la resonancia’, dejó claro que para ella el teatro es mucho más que un simple espectáculo: es un lugar de resistencia frente a lo que nos impone la cultura dominante.

Bogart recuerda cómo, con tan solo 15 años, asistió a una representación escolar de ‘Macbeth’ en Rhode Island. Aquella experiencia fue un verdadero punto de inflexión en su vida. Las brujas cayendo del techo y los actores rodeando a un grupo de niños le hicieron comprender que quería dedicarse al teatro. ‘No entendía a Shakespeare, pero sabía que eso era lo mío’, confesó mientras hablaba con nosotros.

La resonancia del teatro comunitario

A lo largo de los años, esta directora ha defendido el papel transformador del teatro en nuestras vidas. Su nuevo libro explora cómo las experiencias teatrales generan una resonancia profunda, afectando nuestro cuerpo y mente. Según ella, ‘la resonancia es lo que ondula e irradia; cada encuentro artístico puede dejar huella en nosotros’. Esto es especialmente relevante hoy, donde la cultura parece fragmentada y aislada.

Durante la pandemia, mientras daba clases por Zoom y lidiaba con las dificultades del confinamiento, Bogart comenzó a escribir este libro. En sus palabras: ‘El Zoom no tiene resonancia’. A través de su trabajo quiere reivindicar la necesidad de sentirnos parte activa del evento teatral. Porque el público no debe ser mero espectador; debe involucrarse emocionalmente sin perder su esencia.

A medida que profundizamos en nuestra conversación sobre el impacto físico del teatro, Bogart menciona las neuronas espejo: esos pequeños impulsos neuronales que nos conectan como espectadores con lo que vemos en escena. Es fascinante pensar cómo nuestras respiraciones pueden sincronizarse durante una representación.

Bogart también reflexiona sobre el futuro del teatro ante los retos actuales: ‘El público necesita sentirse parte de algo grande’. En un mundo donde todo parece llevarnos hacia la comodidad del entretenimiento superficial, ella aboga por volver a lo esencial: crear experiencias significativas juntos.

Por último, deja claro que el teatro no es refugio ni escape; es lucha y resistencia ante las adversidades culturales. Con un tono esperanzador y desafiante nos recuerda: ‘Celebrar la diversidad teatral es fundamental; debemos abrazar todas sus formas.’

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