En un pequeño pueblo de Mallorca, se ha desatado una auténtica tormenta. Un hombre y una mujer están en el ojo del huracán tras ser acusados de instalar cámaras en su casa, apuntando directamente a la vivienda de sus vecinos. La Fiscalía no se anda con rodeos: pide un año y medio de prisión para cada uno, además de una multa que asciende a 4.500 euros.
Todo comenzó cuando los afectados, que vivían ajenos a esta violación flagrante de su privacidad, decidieron dar un paso adelante y denunciar lo sucedido. Según los informes, los acusados colocaron las cámaras en noviembre del año pasado, justo en la entrada principal y en su terraza. Pero aquí viene lo más inquietante: ¡los vecinos ni siquiera sabían que estaban siendo observados!
Un juicio que promete ser intenso
El lunes pasado tuvo lugar una vista previa en la sala de lo Penal de los juzgados de Vía Alemania. La tensión era palpable y el ambiente cargado; sin embargo, no hubo acuerdo entre las partes involucradas, lo que significa que el juicio se llevará a cabo en abril del próximo año. La sensación entre los denunciantes es clara: se sintieron «vigilados en todo momento», como si su hogar ya no fuera un refugio seguro.
La Policía Local actuó rápidamente después de recibir la denuncia y comenzó a investigar el caso. El resultado fue claro: había suficiente evidencia para imputar a esta pareja por un delito contra la intimidad. Ahora solo queda esperar cómo terminará este relato tan impactante.

