Carlos Sainz ha tenido un inicio de temporada que se podría describir como una montaña rusa. Tras aterrizar en Williams a principios de año, se encontró con un chasis nuevo y un motor Mercedes que le exigieron adaptarse rápidamente. Aunque parecía que todo iba viento en popa tras el GP de Arabia Saudí, la realidad ha sido otra; una serie de resultados decepcionantes han empañado su esfuerzo hasta llegar al Gran Premio de Hungría.
Frustraciones compartidas
Ya lo había anticipado: Hungría no es precisamente el circuito más amigable para los chicos de Grove. En la clasificación, logró un 13º puesto, y durante la carrera solo pudo cruzar la meta en el 14º lugar. Así las cosas, la espera por puntos se extiende a cuatro carreras sin poder sumar. Sin embargo, James Vowles, director del equipo, no pierde la fe en su piloto: “Es increíblemente rápido”, asegura. La frustración es palpable entre ambos; han tenido sus buenos momentos, pero los errores han sido también parte del camino.
A pesar de que los resultados aún no reflejan su talento al máximo (solo 16 puntos en las primeras 14 carreras), Vowles sostiene que hay confianza en Sainz y destaca su capacidad cuando todo fluye correctamente. “Simplemente no somos capaces de hacerlo bien”, admite el director del equipo. Para él, el problema no radica en Carlos sino en el conjunto. Las expectativas son altas y aunque reconocen que hay margen para mejorar, hay una certeza clara: “Estamos empezando a entendernos mejor”.
Con esta segunda mitad de temporada por delante y sin más excusas, la escudería busca afianzar ese entendimiento con Sainz para poder rendir al máximo. Como dice Vowles: “Es diferente al Ferrari, pero sigue siendo un coche potente”. Lo que queda ahora es trabajar juntos para convertir esa velocidad innata de Carlos en resultados concretos.

