El alcalde de Palma, Jaime Martínez, ha decidido que es hora de poner en marcha un cambio radical en la Policía Local. Durante una reciente presentación del operativo especial para Semana Santa, hizo énfasis en que el viejo organigrama ya no sirve. La ciudad crece y las necesidades cambian, sobre todo con ese monocultivo turístico que inunda nuestras calles cada verano.
A la cabeza de esta transformación está Guillem Mascaró, el jefe de Policía, quien no ha dudado en señalar que necesitamos más presencia policial durante las noches y los fines de semana. Es una necesidad que muchos ciudadanos han sentido en carne propia. Así que ahora están negociando un nuevo plan con los sindicatos, y el compromiso del alcalde es tenerlo listo antes del verano.
Cambios necesarios tras años de estancamiento
Es difícil no recordar las protestas que los sindicatos llevaron a cabo hace un año frente al Ajuntament pidiendo a gritos una reestructuración. El modelo actual lleva 15 años siendo un parche tras otro y ya resulta obsoleto. Intentos previos como los de Antonio Vera o José Luis Carque quedaron en agua de borrajas debido a crisis internas y cambios políticos.
Pero ahora sí parece que estamos ante un plan serio. Se propone reducir los actuales 107 puestos a solo unos pocos perfiles clave para uniformar condiciones salariales y laborales, algo totalmente necesario si queremos evitar malestar entre los agentes. La mayoría pasará a formar parte del nuevo turno operativo, rotando entre mañanas, tardes y noches. Esto significa que los problemas nocturnos por ruidos o fiestas tendrán respuesta mucho más ágil gracias al aumento del número de agentes disponibles.
No obstante, este cambio también implica sacrificios: habrá más fines de semana y festivos trabajados. En promedio, se espera que cada agente cubra siete u ocho sábados adicionales al año e incluso varios días festivos más; algunos casi duplicarán sus jornadas durante esos periodos.
A pesar de esta reconfiguración necesaria, hay excepciones como la policía de barrio o aquellos policías dedicados a educación vial quienes mantendrán horarios convencionales para fortalecer su conexión con la comunidad.
En cuanto a lo salarial, el alcalde anticipó una revisión después de 25 años sin cambios significativos. Aunque se habla de mejoras salariales hasta unos 31.000 euros anuales para muchos agentes —con posibilidades incluso de incrementos importantes— hay sindicatos como UGT que aún tienen dudas respecto a si estas propuestas realmente satisfacen las necesidades económicas actuales.
Una vez firmado el acuerdo en la mesa negociadora deberá pasar por Junta de Govern y pleno antes de ser efectivo; se espera su implementación para enero del 2026. Un horizonte emocionante pero incierto para todos aquellos implicados.