El pasado 28 de abril, el primer ministro de Portugal, Luís Montenegro, hizo un anuncio que dejó a muchos con la boca abierta. ¿Crisis energética? Sí, así lo confirmó durante una comparecencia oficial. La situación es grave y ha llevado al Gobierno a tomar decisiones drásticas para asegurar la atención sanitaria y las telecomunicaciones, esos servicios que todos consideramos vitales.
Montenegro explicó que el Consejo de Ministros se ha reunido sin descanso desde las 13:00 horas para gestionar esta crisis que nos afecta a todos. «Hemos indicado a la Red Eléctrica Nacional (REN) quiénes son los destinatarios prioritarios para restablecer el servicio eléctrico», enfatizó, dejando claro que los hospitales son la prioridad número uno. En medio de este caos, algunos barrios de Lisboa empezaron a recuperar la electricidad alrededor de las 20:45 horas y en Oporto desde las 20:20.
Un Apagón con Orígenes Fuera de Nuestras Fronteras
Pero aquí no acaba todo. Montenegro señaló que este apagón generalizado tiene sus raíces fuera del territorio luso, apuntando directamente hacia España como posible origen del problema. «Mantenemos comunicación constante con el Gobierno español», aseguró mientras agradecía el flujo de información entre ambos países. No cabe duda de que esta situación está sacudiendo no solo Portugal, sino también todo el entorno europeo.
A medida que los servicios empiezan a normalizarse, queda claro que los efectos del apagón nos tocan a todos. Esta crisis energética nos recuerda lo interconectados que estamos y cuán dependientes somos de esos pequeños hilos invisibles que sostienen nuestra vida diaria.