El RCD Mallorca se enfrenta a una auténtica final mañana en Son Moix, un duelo vital contra el Celta que podría definir sus aspiraciones europeas. Pero la situación no es fácil: Jagoba Arrasate tiene que lidiar con dos bajas importantes que dejan al equipo en una posición complicada. Ni Antonio Raíllo, el capitán, ni Samu Costa podrán estar en el campo por acumulación de tarjetas amarillas tras la reciente derrota frente al Valencia.
Un desafío inesperado
Las ausencias de Raíllo y Costa son un golpe duro para los bermellones, especialmente porque ambos son piezas clave en su estructura. El capitán ha sido fundamental en la defensa y su falta siempre se siente. De hecho, las estadísticas hablan por sí solas: desde 2019-20, cuando Raíllo no está, el equipo ha conseguido apenas nueve victorias. Sin él, el balance es bastante desalentador con dieciséis empates y veintidós derrotas.
En este encuentro decisivo, todo apunta a que Martin Valjent será otro de los nombres a seguir con atención; aunque entrena normalmente, sus molestias lo han dejado fuera de algunos partidos recientes. Si surge algún contratiempo de última hora, Arrasate se verá obligado a improvisar con una pareja central inédita: David López y Copete. Mientras tanto, en el mediocampo se espera que Omar Mascarell tome el relevo de Samu Costa junto a Manu Morlanes.
A pesar de estas dificultades, hay motivos para la esperanza. El Mallorca ha puntuado ante el Celta durante los últimos 20 años en Son Moix y sabe cómo sobreponerse a las adversidades. Mañana será una prueba más del carácter de este equipo que sigue luchando por mantenerse entre los mejores del fútbol español.

