El pasado 27 de marzo, el aeropuerto de Son Sant Joan se convirtió en escenario de una situación alarmante. La Policía Nacional tuvo que intervenir para detener a un hombre de 40 años, originario de Colombia, acusado de acosar y amenazar a tres mujeres. ¿Cómo hemos llegado a esto?
Un patrón preocupante
Este no es un caso aislado. El detenido había mostrado comportamientos intimidatorios hacia otras víctimas en días anteriores, controlando incluso sus horarios de trabajo. Todo comenzó cuando una mujer, visiblemente asustada, alertó a las autoridades sobre el individuo que la había abordado con proposiciones sexuales poco apropiadas. No sólo eso; llegó a tocarla, dejándola paralizada hasta que su compañera acudió al rescate.
Los agentes que llegaron al lugar descubrieron que este hombre había estado hostigando a trabajadoras y usuarios del aeropuerto en distintos espacios: desde los baños hasta los ascensores. Su actitud provocaba nerviosismo y miedo entre las víctimas, quienes incluso necesitaban ser escoltadas por la seguridad del aeropuerto para sentirse seguras durante su jornada laboral.
El juez ha dictado una orden de alejamiento, pero la investigación sigue abierta. Las autoridades no descartan que haya más mujeres afectadas por este comportamiento abusivo. En definitiva, necesitamos unirnos como comunidad para erradicar situaciones así y proteger a quienes nos rodean.