En Bruselas, a 3 de abril. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha dejado claro este jueves que la organización tiene una definición nítida sobre lo que consideran gasto en Defensa. Y no hay vuelta atrás. En medio del debate candente que se está generando entre los aliados sobre cómo medir este gasto, muchos países se esfuerzan por alcanzar ese objetivo del 2% antes de la cumbre de líderes que tendrá lugar a finales de junio en La Haya.
“Tenemos una clara definición de lo que es el gasto militar y no queremos rebajarla”, insistió Rutte al llegar a la reunión con los ministros de Exteriores aliados. Es cierto, algunos países han intentado “negociar” esta definición, pero aquí la OTAN se muestra firme. Aunque el político no profundizó en qué incluye exactamente ese concepto, sus palabras resonaron como un toque de atención.
El tira y afloja del gasto militar
Estas afirmaciones llegan justo cuando el Gobierno español lucha para ampliar lo que cuenta como gasto militar ante la OTAN. Quieren incluir partidas para combatir el terrorismo y proteger nuestras fronteras. Fuentes cercanas a las negociaciones apuntan a que España podría llegar bien preparada a esa cumbre en La Haya y lograr finalmente ese tan ansiado 2%, si se tiene en cuenta todo lo mencionado.
Aunque se discuta mucho sobre cifras y porcentajes, hay historias detrás. Como la del ‘Mercenario’ Joan Estévez, quien luchó en Ucrania y declaró: “Aunque aumente el gasto, los soldados seguirán cobrando 1.000 euros”. Así estamos, mientras otros sucesos marcan también nuestra realidad: desde investigaciones por parte de la Guardia Civil hasta incidentes preocupantes en las carreteras. Una mezcla compleja donde cada decisión puede tener un impacto profundo.