Era una tarde tranquila en el poblado chabolístico entre Ca’n Valero y Son Serra Parera, cuando un pequeño incidente se transformó en un gran susto. Mientras algunos cocinaban despreocupadamente, una chispa encendió las llamas y pronto el fuego comenzó a devorar la caseta donde todo empezó. Afortunadamente, los vecinos de este macropoblado palmesano no tardaron en reaccionar.
La rápida intervención que evitó un desastre mayor
Los Bombers de Palma, con su equipo al mando, llegaron al lugar en menos de una hora. Sin embargo, localizar la chabola afectada no fue fácil; nadie había dado una ubicación precisa y estaban rodeados de vegetación boscosa. Pero su determinación era clara: apagar las llamas antes de que causaran más estragos.
A medida que avanzaban, encontraron la bombona de butano aún caliente dentro del hogar. Con rapidez, refrigeraron el cilindro para evitar una explosión catastrófica y luego se concentraron en extinguir el fuego que ya había carbonizado por completo el lugar. Para cuando llegaron los bomberos, los habitantes habían salido corriendo; lo cual es comprensible viendo cómo las llamas danzaban peligrosamente.
Sólo unas horas antes, otro incendio había estallado en Son Gotleu debido a un descuido similar. Un hombre tuvo que ser atendido por inhalación de humo mientras cocinaba, pero afortunadamente nada grave ocurrió allí tampoco. La pregunta que todos nos hacemos es ¿hasta cuándo seguiremos poniendo nuestras vidas y nuestras casas en riesgo por imprudencias tan cotidianas?