La escena está servida: el Palau d’Esports de Son Moix se ha convertido en el epicentro de una controversia que no deja a nadie indiferente. Recientemente, el Institut Municipal de l’Esport (IME) aprobó un cambio normativo que permite a ingenieros industriales y administradores de empresas ocupar puestos clave en la dirección de instalaciones deportivas. Y claro, esto ha encendido las alarmas.
De la mano de Més per Mallorca, la portavoz Maria Ramon ha llevado este asunto al Parlament de les Illes Balears. Con cuatro preguntas incisivas, pone sobre la mesa un posible incumplimiento de la Llei de l’Activitat Física i l’Esport, algo que muchos ciudadanos ven como una clara falta de respeto hacia quienes han dedicado su vida al deporte.
¿Un paso atrás en la profesionalidad?
Més per Palma ya había advertido que esta decisión contradice lo estipulado por la ley balear, que exige una titulación especializada en el ámbito deportivo. Sin embargo, Javier Bonet, regidor d’Esports y presidente del IME, defiende a capa y espada esta nueva normativa. Según él, los perfiles relacionados con administración e ingeniería son válidos porque sus funciones están más ligadas a la gestión económica y el mantenimiento que a lo deportivo. ¡Vaya argumento!
Las preguntas planteadas por Més per Mallorca son contundentes: ¿Está la Conselleria de Turisme, Cultura i Esports asegurándose del cumplimiento de esta ley? ¿Se va a permitir que personas sin formación específica dirijan servicios deportivos municipales? Y lo más preocupante: ¿realmente están defendiendo a los profesionales del deporte o estamos tirando por la borda años de esfuerzo y dedicación? La incertidumbre es palpable.
A medida que este debate avanza hacia nuevas instancias políticas, queda claro que hay mucho en juego: no solo se trata del futuro laboral de unos pocos, sino también del bienestar y calidad del servicio deportivo para todos nosotros. La comunidad tiene derecho a exigir respuestas claras y contundentes ante esta situación tan delicada.