El pasado fin de semana, un senderista mallorquín se convirtió en el protagonista de una historia que bien podría haber terminado en tragedia, pero que, afortunadamente, tuvo un desenlace esperanzador. Joan Antoni Riera, exalcalde de Bunyola, disfrutaba de una ruta por las impresionantes montañas de Gipuzkoa cuando sufrió una caída que le provocó una lesión en el tobillo. Afortunadamente, su compañero pudo alertar rápidamente a los servicios de emergencia y así comenzó la odisea del rescate.
Rápido y eficaz: El heroico rescate
Era la tarde del sábado cuando, alrededor de las dos, el SOS Deiak 112 recibió la llamada. Un hombre de 59 años había caído y no podía seguir adelante debido al intenso dolor en su tobillo. La situación era crítica y la Dirección General de Emergencias del Gobierno Vasco no tardó en movilizar a los efectivos necesarios. Entre ellos, un helicóptero cargado de agentes de la Unidad de Vigilancia y Rescate (UVR) y bomberos dispuestos a actuar.
La localización del accidente complicaba las cosas, así que decidieron evacuar a Joan desde el mismo lugar donde había caído. Con gran destreza y rapidez, lograron trasladarlo hasta el campo de fútbol del municipio de Deba, donde lo aguardaban los equipos sanitarios listos para llevarlo al hospital Mendaro. Allí le diagnosticaron una fractura en el tobillo.
«Bajábamos de la cima y estaba todo muy mojado; patiné y me di contra una piedra», contaba Joan Antoni con cierta serenidad tras vivir esta experiencia tan intensa. Aunque reconoce que tuvo mala suerte con las condiciones del terreno resbaladizo, también expresa su agradecimiento hacia los profesionales que le ayudaron: «Estaban allí en media hora; por la dificultad del lugar fue más fácil evacuarnos en helicóptero». Ahora está tranquilo; sabe que todo ha quedado en un susto y se muestra optimista: «Estoy bien y esto será solo una anécdota más para recordar».