MADRID, 29 Mar. (EUROPA PRESS) – La tragedia ha golpeado con fuerza a Birmania este viernes, donde un potente terremoto ha provocado la muerte de al menos 250 personas solo entre las 50 mezquitas que se han derrumbado en Naipidó y en las regiones de Mandalay y Sagaing. Según el Consejo Islámico de Birmania, este número podría seguir creciendo.
En una conmovedora declaración telefónica, un portavoz del Consejo compartió la angustiante realidad: «No hemos podido retirar los escombros todavía. No hay bastantes rescatistas. Solo podemos hacer estimaciones de la cantidad de personas que están sepultadas en casas y mezquitas». Es desgarrador pensar que muchos aún permanecen atrapados bajo los restos de lo que solía ser su hogar o su lugar de culto.
Un momento trágico durante actos religiosos
Lo más doloroso es que esta catástrofe ocurrió justo cuando miles de fieles se congregaban para celebrar actos religiosos, ya que el viernes es considerado el día sagrado para la comunidad islámica. Entre las mezquitas más afectadas destacan la Sule Kone, Taung Sin Kung y Shwe Phone Shein en Mandalay, todas ellas auténticas joyas arquitectónicas que no han recibido reparaciones desde 1962 por la inestabilidad política del país.
A pesar de los esfuerzos por parte de las autoridades militares, el balance oficial hasta ahora apunta a 1.002 muertos y 2.376 heridos. Sin embargo, todos sabemos que esas cifras podrían incrementarse a medida que avancen las labores de rescate. Una situación desesperante que nos recuerda lo frágil que puede ser nuestra existencia ante la furia de la naturaleza.