La tragedia en Bangkok nos ha dejado a todos con el corazón en un puño. Este pasado viernes, un rascacielos se desplomó tras un devastador terremoto que sacudió la vecina Birmania. Con al menos 15 personas aún con vida entre los escombros, la situación se torna crítica y cada segundo cuenta.
Una carrera contra el reloj
Los equipos de rescate están trabajando incansablemente para llegar a esos supervivientes que parecen estar atrapados en un laberinto de escombros. El director del Departamento de Bomberos y Rescate de Bangkok, Suriyan Rawiwan, ha señalado que «tenemos unas 72 horas para ayudarlos», ya que ese es el tiempo límite que una persona puede aguantar sin agua ni comida. Y es que, aunque hay esperanza, la realidad es dura; muchos están a unos tres metros de profundidad.
Aparte del drama humano, también hay críticas al sistema de alerta. La primera ministra tailandesa, Paetongtarn Shinawatra, no ha ocultado su frustración por la lentitud del sistema de alarmas SMS. Los mensajes llegaron casi una hora y media después del temblor inicial y eso plantea serias preguntas sobre la eficacia del mismo. Con más de 700 edificios dañados en toda la capital por este terremoto de magnitud 7,7, parece evidente que necesitamos mejoras urgentes.
La confusión reina mientras las cifras siguen cambiando. Actualmente se habla de 47 desaparecidos, en su mayoría trabajadores del edificio colapsado. La lucha por encontrar a esos sobrevivientes se vuelve más intensa con cada minuto que pasa.