Desde hace unos días, nuestras redes han sido invadidas por imágenes que parecen sacadas de un sueño: retratos al estilo Studio Ghibli, mascotas convertidas en héroes de anime y escenas históricas que podrían haber sido creadas por el propio Hayao Miyazaki. Todo esto ha sido posible gracias a una nueva función de ChatGPT que permite generar imágenes directamente desde la conversación, utilizando la magia del modelo multimodal GPT-4o. En España, esta herramienta ha hecho furor, llenando los feeds de cientos de usuarios con su creatividad desbordante.
La idea detrás de esta función era muy sencilla: permitir que cualquier usuario pueda generar imágenes sin recurrir a herramientas externas como DALL·E o Midjourney. Solo hay que describir lo que se quiere ver o subir una imagen como referencia. Sin embargo, lo que comenzó como una brillante innovación pronto se convirtió en un auténtico tsunami de solicitudes que desbordó a OpenAI.
Un frenazo necesario
Tan fuerte fue la acogida que Sam Altman, el CEO de OpenAI, tuvo que salir a explicar la situación con una sinceridad aplastante: “Nuestras GPU se están derritiendo”. Ante este fenómeno inesperado, la compañía decidió poner freno al despliegue completo en la versión gratuita del chatbot e imponer límites temporales para controlar la demanda. A partir de ahora, los usuarios gratuitos solo podrán generar tres imágenes al día mientras trabajan para optimizar el sistema.
“Vamos a introducir temporalmente algunos límites de velocidad mientras trabajamos para hacerlo más eficiente. ¡Esperamos que no pase mucho tiempo!”, comentó Altman en su cuenta de X (anteriormente Twitter). Pero eso no fue todo; también surgieron errores en el filtrado del contenido: algunas imágenes estaban siendo bloqueadas injustamente, incluso cuando cumplían con las normas.
En medio del colapso y los contratiempos técnicos, surge un debate candente sobre el uso ético de la inteligencia artificial para replicar estilos artísticos sin permiso. Muchos creadores y estudios están preocupados por esta nueva realidad donde cualquiera puede emular estéticas famosas. Sin embargo, el entusiasmo entre los usuarios parece imparable; incluso Altman ha cambiado su foto de perfil para reflejar esta nueva ola creativa.