En el corazón de Ciutadella, la historia de Comercial Sastre comienza con un joven pastelero llamado Joan Sastre Arguimbau, quien hace más de 75 años decidió no solo hacer dulces, sino también compartir su pasión por la repostería con toda Menorca. Con una pequeña furgoneta cargada de harinas, azúcares y chocolates, comenzó a repartir alegría y sabor a los colmados y tiendas locales. Hoy, este legado ha crecido hasta convertirse en un referente para panaderías, restaurantes y hoteles.
Un negocio familiar que sigue creciendo
Bep Sastre, actual gerente del negocio familiar junto a su hija Mar, ha sabido mantener viva la esencia de lo que inició su abuelo. Con un equipo comprometido de 35 personas y una delegación en Mallorca que también abastece las Pitiusas, Comercial Sastre no solo ha sobrevivido al paso del tiempo; se ha adaptado e innovado. “El secreto está en saber aprovechar las oportunidades”, dice Bep con orgullo.
La transformación del negocio fue notable cuando decidieron cerrar la pastelería familiar en 1987 para enfocarse completamente en la distribución. Desde entonces, han pasado por varias etapas: desde levantar naves industriales hasta introducir productos innovadores como la bollería congelada hace más de 35 años. “Siempre hemos estado atentos a lo que el mercado necesita”, agrega Bep mientras recuerda las ferias europeas donde descubren nuevas tendencias.
No se trata solo de productos; se trata de crear relaciones sólidas con sus más de 1.200 clientes. “Nos gusta estar ahí cuando nos necesitan”, resalta Bep al hablar sobre el compromiso inquebrantable del equipo.
Y es que detrás del éxito hay personas. Muchos trabajadores llevan décadas en la empresa, convirtiéndose casi en parte de la familia Sastre. Mar se incorpora al equipo justo cuando el negocio da un nuevo salto hacia adelante con tecnología moderna que facilita las compras instantáneas para sus clientes. “Aprendemos mucho de nuestros errores porque cada tropiezo es una lección”, concluye Bep con una sonrisa.
En definitiva, Comercial Sastre no es solo un nombre; es una historia viva que sigue escribiéndose día tras día.