El pasado miércoles fue un día que quedará grabado en la memoria de muchos. En el corazón del Congreso de los Diputados, donde las decisiones marcan el rumbo del país, Aitor Esteban, diputado del PNV, se despidió de su cargo en medio de una sesión que prometía ser rutinaria. Pero nada es rutinario cuando hay emociones de por medio.
Con la presencia del presidente Pedro Sánchez, quien estaba allí para hablar sobre los planes europeos ante las crisis geopolíticas que nos acechan, la jornada tomó un giro inesperado al convertirse en la despedida de un político respetado por todos. Aitor deja atrás su papel como portavoz del PNV tras años marcados por su oratoria y cercanía humana. Eso que antes llamábamos «talante» hoy resuena más fuerte que nunca.
A un nuevo capítulo en Bilbao
Esteban no se aleja demasiado; regresa a Bilbao para dirigir a los jeltzales, tomando el relevo de Andoni Ortúzar, quien ha decidido dar un paso atrás en la política activa. En una entrevista reciente, Ortúzar dejó claro que volver al trabajo «dignifica» y aún tiene cuentas pendientes. Recordó momentos complicados durante su mandato, como el apoyo a la moción de censura contra Mariano Rajoy justo cuando estallaba el escándalo de Gürtel.
A pesar de dejar el cargo, Ortúzar augura que Pedro Sánchez seguirá liderando por un tiempo más; incluso insinuó que otros políticos podrían caer antes que él. Y mientras él se despide sin mucha nostalgia—“el tiempo en carretera pasa factura”, dice—Aitor Esteban recibió una calurosa ovación al final de su intervención.
Patxi López, actual portavoz del PSOE y rival en las urnas vascas, reconoció públicamente su respeto hacia Esteban: «te llevas todo nuestro respeto, gracias de todo corazón». Con humor y sinceridad, Esteban instó a los jóvenes a no alejarse de la política y soltó una broma sobre lo poco dispuesto que estaba a irse: “He tardado un poquito, pero me voy”.
A lo largo de sus veintiún años en el Congreso—desde aquellos trágicos días post 11M—Esteban ha tejido amistades duraderas y ha visto lo mejor y lo peor del ser humano: “Hay buena gente aquí”, decía con tono reflexivo, “pero también mala gente; esto es solo un reflejo de nuestra sociedad”. Su despedida culminó con una frase cargada de significado: “Gora Euskadi Askatuta” (Viva Euskadi libre), recordándonos que aunque deje su puesto formalmente, seguirá siendo parte activa del juego político como socio preferente del Gobierno.
No cabe duda: Aitor Esteban dejará huella no solo por sus palabras sino por su esencia humana.