El Gran Premio de Japón se presenta como un momento crucial para Yuki Tsunoda, quien está a punto de dar el salto a Red Bull. Este ascenso no es cualquier cosa; es una oportunidad que podría cambiar su carrera en uno de los equipos más exigentes de la Fórmula 1.
Mientras el paddock se agita con rumores, muchos aseguran que Liam Lawson ya tiene las horas contadas junto a Max Verstappen. A pesar de haber tenido algunas oportunidades en Australia, donde mostró destellos, su desempeño ha dejado mucho que desear. El joven piloto neozelandés parece estar camino al olvido, y Tsunoda se perfila como su sucesor casi inevitable.
La presión del Red Bull
No podemos olvidar que Red Bull vive bajo una presión constante: ganar es la única opción. Han visto caer a talentos prometedores como Carlos Sainz o Antonio Félix da Costa en su búsqueda incansable por resultados. La pregunta ahora es si Tsunoda podrá mantener el ritmo junto al formidable Verstappen.
Tsunoda ha demostrado ser un piloto veloz y ha mejorado notablemente desde sus inicios. Como decía Helmut Marko: «Ha dado un salto gigante. Es otro Yuki, uno más mejorado». Si bien su primer año culminó con un cuarto puesto en Abu Dhabi, el camino por delante será duro y lleno de desafíos.
A favor del japonés juega el hecho de que necesita hacer poco para superar los mediocres resultados de Lawson. Con actuaciones lamentables como ocupar el último lugar en varias qualys y abandonos prematuros, el listón no está muy alto para nuestro protagonista.
A pesar de la temida ‘maldición’ del segundo asiento en Red Bull, la historia de Tsunoda sigue siendo intrigante. Su personalidad vibrante y su mejora continua son aspectos que lo hacen destacar entre sus contemporáneos. Además, tras la salida de Honda del equipo, parecía que sus posibilidades estaban cerradas; sin embargo, ahora se le presenta una oportunidad dorada dentro del motor que muchos consideran como la mayor trituradora de pilotos del mundo.