En una jugada inesperada, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, ha destapado este miércoles que Moscú y Washington están en conversaciones sobre los gasoductos Nord Stream. Y es que a estas alturas, ¿quién no se da cuenta de que el gas ruso sigue siendo un tema candente? Lavrov ha dejado caer que sería fascinante ver cómo Estados Unidos puede presionar a sus aliados europeos para que no rechacen este suministro energético. Como él mismo lo dijo: «Será interesante que los estadounidenses ejerzan su influencia sobre Europa».
¿Un futuro incierto para Zelenski?
Las palabras de Lavrov sonaron como un eco lejano pero inquietante en la actualidad política. En medio de todo esto, también se ha atrevido a asegurar que los días del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, “están contados”, basándose en una caída notable de su popularidad. Tal afirmación plantea más preguntas que respuestas sobre el futuro del conflicto en Ucrania y cómo la política internacional podría redefinir fronteras.
Pero eso no es todo; Lavrov no ha escatimado críticas hacia líderes europeos como Ursula von der Leyen, acusándolos de ser unos «enfermos mentales» por afirmar categóricamente que nunca permitirían la reactivación del Nord Stream. Y aquí está la cuestión: ¿acaso sólo Rusia y Estados Unidos tienen interés en restablecer el suministro energético hacia Europa? La respuesta parece más complicada de lo que se pensaba.
A medida que las tensiones aumentan, las repercusiones económicas son palpables; Europa ha pagado un alto precio desde la paralización del suministro por motivos políticos. El Nord Stream 1 había estado funcionando durante más de diez años, proporcionando gas natural ruso a Alemania y gran parte del continente. Sin embargo, ahora parece estar atrapado entre negociaciones diplomáticas mientras la guerra continúa en Ucrania.
Así estamos; entre diálogos inciertos y una guerra fría renovada. Mientras tanto, Lavrov espera un cambio con el regreso de Donald Trump, quien busca una relación más cordial con Rusia bajo su nuevo mandato. Las palabras flotan en el aire: “Siempre que sea posible”, dice Lavrov, “evitaremos la confrontación entre nuestras naciones”. Pero al final del día, ¿quién puede predecir qué rumbo tomará esta historia llena de intrigas?